CIO o CTO en la Educación Superior

Antes de comenzar haré la diferenciación para ambos casos debido a que en el caso del CTO no existe un consenso y tiende a ser un “comodín” para cumplir una función dependiendo de la industria o grado de madurez de cada organización, como sustento utilizaré la publicación del 2002 “The Role of the CTO: Four Models for Success“ e identificaré al CIO en la gestión TI (sistemas, operación, etc.) y al rol del CTO asociado a innovación y estrategias tecnológicas, este último es quien debería estar en los procesos de transformación digital.

¿Cuántos estrategas en uso de tecnologías están disponibles en el mercado laboral? y ¿cuántos de estos estarían disponibles para trabajar en Instituciones de Educación Superior?

Las industrias y sectores hoy en día están demandando cada vez más perfiles avanzados en cuanto a gestión de tecnologías, el pequeño problema radica en la capacidad que tienen las sociedades para “producir” estos nuevos profesionales, por allí he escuchado “con un par de postgrados lo solucionamos”. Por otra parte tenemos el requisito de la experiencia (horas de vuelo) en nuevos modelos de negocios + tecnologías ¿en qué postgrado se obtiene el contenido en tiempo real de las diferentes industrias?

Antes de regresar al tema de fondo quiero mencionar dos antecedentes:

1.-Asimetría del sector de la Educación Superior: En Latinoamérica tenemos instituciones con capacidades comparables a organizaciones de sectores comerciales altamente sofisticados y en el otro extremo instituciones con muy buena docencia e investigación sustentados en modelos de gestión de los noventa.

2.-Modelos de gestión sin grandes novedades: El sector de la educación aún no está frente a modelos competitivos que les obligue a destinar mayores recursos a la gestión de sus procesos y tecnologías. Sumado a esto casi todos tienen una proporción adecuada de alumnos o modelos de sustentación financiera establecidos, por tanto: ¿Para qué cambiar?

Con este panorama lograr atraer y retener talentos en el sector aparece como uno de los primeros desafíos, luego están los “precios” de lista de las tecnologías que las empresas ofrecen de la misma forma a todos los sectores: retail, bancos, financiero, etc. Por último, están los grupos humanos que trabajan en la Educación Superior que por su esencia de servicio “público” tienden a gestionar y funcionar como “funcionarios públicos” con sus bondades y defectos.

En pleno siglo XXI el riesgo de mantener modelos de los años noventa para cualquier organización inevitablemente está arriesgando su futuro. Es por esto que las instituciones requieren tener los dos roles CIO y CTO coordinados para obtener los beneficios de las economías de escala y una correcta ejecución de los nuevos proyectos. La problemática que vendrá es de quién dependerán en la organización ya que inevitablemente existirán conflictos que administrar. En la estructura ideal deberían estar ambos ligados desde la rectoría o desde una vicerrectoría tecnológica o similar.

Una vez iniciada la aventura de un nuevo modelo de gestión tecnológica será necesario instaurar un modelo de gestión de talentos, entendiendo que la movilidad laboral es una realidad con la que todos conviven, en este sentido para evitar perder la continuidad será indispensable contar con las estructuras/protocolos de gestión del conocimiento que permitan desarrollar los planes estratégicos en el largo plazo.

Todo esto suena a mucha inversión y tiempo, sin embargo, el riesgo de no abordar a tiempo estos nuevos desafíos podría provocar incluso el cierre de varios proyectos educativos en los próximos cinco años 2020-2025.

Perfil del autor

Hernán Silva Olivares
Director Ejecutivo EDUTIC, Magister en Innovación Tecnológica y Emprendimiento, +15 años de experiencia como CIO en la Educación Superior