Clases online: ¡Cabros esto no prendió!

“Cabros esto no prendió” Frase popularizada en Chile previo el estallido social del 18 octubre de 2019. Durante una entrevista televisiva a un ex funcionario de la empresa Metro, refiriéndose a los jóvenes que evadían el pago del servicio en protesta por el alza del pasaje.

¿La formación online beneficia el aprendizaje de los estudiantes de educación superior?

A poco más de un mes de la llegada del coronavirus a Chile, los estudiantes de educación superior están “chatos”. Lo que a primera vista parecía ser una excelente noticia: quedarse en casa, no perder tiempo en el traslado, ahorrar la movilización y comida, entre otras posibles ventajas, se está transformando para muchos de ellos en un calvario.

Conscientes de la gravedad de la crisis sanitaria y sus efectos en todos los ámbitos esenciales de la vida de los chilenos, se hace urgente observar lo que está sucediendo en el ámbito de la educación.   

Este difícil año académico que en los primeros días de marzo, obligó a todas las instituciones de educación superior abruptamente a cerrar sus instalaciones, y comenzar a realizar todas sus actividades de manera virtual, ha provocado un cambio muy rudo en la rutina estudiantil.

A pesar de los beneficios de las clases online, los estudiantes empezaron a enfrentarse a problemas que les están entorpeciendo su experiencia educativa. Hoy en día, los estudiantes se sienten cansados, están saturados de información y con excesiva carga de trabajo, sienten que tienen mas pega que antes.

Esta pandemia obligó al sistema educativo, y en especial a la educación superior a improvisar una solución para abordar su labor educativa. Para ello, tuvieron que reinventar su lógica de educación presencial y llevar sus clases a la nube, y en muchos casos empezar de cero y contra el tiempo para lograr dar continuidad al año académico de sus estudiantes.

El problema ha sido que una parte importante de estas instituciones y sus docentes, no contaban con preparación en el ámbito de la formación en modalidad online. No obstante, algunas de estas habían diseñado planes de contingencia con estrategias digitales para prevenir problemas producto del estallido social de finales del año anterior, esto claramente no fue suficiente.

Esta pandemia hizo que la totalidad de estas instituciones con y sin experiencia debieran cambiar su modalidad de enseñanza. Lo cual hace necesario revisar cómo ha sido la implementación de esta modalidad y cuales están siendo sus impactos.

La mayoría de estas instituciones comenzó a replicar las actividades académicas tal cual se hacían en lo presencial, pero de manera online, vale decir, los docentes comenzaron a impartir sus 90 minutos habituales de clase a través de alguna plataforma de video conferencia; los alumnos enviaban sus preguntas por chat y al termino de la clase se les respondían. Posteriormente el profesor y/o los ayudantes enviaban un conjunto de material e información para que el estudiante contara con todo lo necesario para realizar su estudio (tareas, lecturas, trabajo en equipo, guías, etc.). Y así lo hicieron todos los profesores(as) de cada carrera, por lo tanto, por cada clase el alumno estaba un tiempo importante frente a la pantalla y luego, otro tanto para estudiar, coordinarse con los compañeros y despejar dudas. En promedio un estudiante con 5 ramos podría estar cerca de 6 horas diarias frente al computador solo en clases sin contar las demás actividades relacionadas. Esta dinámica hizo que el estudiante terminara recibiendo más de 30 mails diarios, por dar un número, con tareas, guías, datos administrativos, etc. adicionales a sus clases. Una carga de trabajo no menor. A mi juicio, lo mas critico es el impacto negativo profundo que está teniendo en los estudiantes.  

La educación online en momentos de crisis es una solución de emergencia, transitoria, no debemos esperar que sea la mejor. No obstante,  sí debemos esperar que las instituciones estén actuando con un plan, que considere una estrategia de ejecución para este cambio de modalidad, que involucre a todos los actores de la comunidad educativa y los vaya haciendo parte de este proceso. Es totalmente comprensible que haya dificultades, pero es indispensable que exista conciencia en la comunidad de ellos. Se deberá ajustar las expectativas en relación a un año académico normal.

Lo anterior, es justamente lo que no se ve, que estén haciendo las instituciones de educación superior al  trasformar su modalidad educativa a formación onlineNo se ve que estén articulando todas las acciones que afectan al estudiante, ni que consideren tanto las necesidades y dificultades, como las ventajas y oportunidades de ofrece esta modalidad, para entregar una experiencia educativa humana, criteriosa y acorde a las necesidades de un estudiante de educación superior.

Evidencia de lo anterior, son los resultados de la reciente encuesta realizada por la FEUC a cerca de 4.700 estudiantes de pregrado de la Universidad Católica, que visibiliza una preocupante calificación a algunos aspectos relevantes de este periodo académico en modalidad online.

Situación actual estudiantes de pregrado Universidad Católica

Escala del 1 al 5 (donde 1 es total desacuerdo y 5 es total acuerdo)

Aspecto

Nota

“Me siento en las mismas condiciones emocionales y mentales para rendir en mis cursos (respecto a un escenario sin Covid- 19)” 1,8
“Tengo acceso a un computador y ya internet de suficiente calidad para acceder a las clases virtuales” 3,4
“Mis cursos tienen experiencias prácticas (salidas a terreno, hospital, talleres) que pueden adaptar su enseñanza de manera virtual 1,6
“Cuento con suficiente material digital (libros, apuntes, guías, etc.) para aprender lo esperado del curso” 2,9
“Las evaluaciones en línea replica mis conocimientos tanto como las relaciones presenciales”

2,1

 Fuente: catastro realizado por la FEUC, 30 marzo 2020

Ofrecer formación en modalidad online no es equivalente a dar la clase por video conferencia y enviar el material por mail u otro canal, es mucho más que eso,  no se puede improvisar. Justamente la educación online requiere preparación, planificación, articulación, herramientas y capacitación, entre otros.

En simple, una estrategia de formación online requiere substancialmente modelar la experiencia educativa del estudiante, esto independiente a la plataforma o tecnología que se utilice. Por lo tanto, debe haber un modelo educativo que sustente esta estrategia educativa virtual. De lo contrario, se transforma en un conjunto de acciones desarticuladas que pueden impactar negativamente a los estudiantes.

Por otro lado, es importante reconocer y destacar la compleja tarea que han realizado las instituciones de educación superior con un “esfuerzo titánico” para transformación la forma de educar, para dar respuesta a esta gran crisis, logrando la adopción de la virtualidad en poco tiempo y en condiciones muy adversas. Ahora corresponde dar el siguiente paso: ¿Cómo hacemos que la modalidad online “prendan entre nuestros cabros?

En mi opinión, es clave informar a los estudiantes y a toda la comunidad, de las implicancias del proceso de transformación que están enfrentando las instituciones para afrontar esta crisis mundial. Los estudiantes deben ser parte activa del proceso, para ello, se debe comunicar cuáles son los planes de la institución a mediano y corto plazo, cómo estos planes afectan a los estudiantes, cuáles son las dificultades que se están viviendo o podrán surgir,  y aún mas importante, es que sepan, qué rol se espera que ellos cumplan en este proceso en su comunidad académica. Comunicar, comunicar y comunicar …es la mejor forma de involucrar, provocar la tomar conciencia y disminuir la incertidumbre. Probablemente sí les estudiantes conocieran los planes de su casa de estudio, no solo tendrán una mejor percepción de ellas, sino que también se sumarían a las acciones que planteara la entidad.

La educación online es un espacio distinto de aprendizaje para todos. No debemos olvidar que este año  dependerá de cómo abordemos este espacio, es como afectará el futuro éxito o fracaso de nuestros estudiantes.

Perfil del autor

Veronica Herrera
Diseñadora y comunicadora especialista en entornos virtuales de aprendizaje, con más de 15 años de experiencia en los ámbitos de Educación, Innovación, Tecnología y Comunicación. Consultora independiente de diversas entidades tales como, la Universidad española Oberta de Catalunya; el instituto profesional IPLACEX; Comunidad Mujer; Universidad Adolfo Ibáñez; CONICYT, entre otras